Inclusión educativa: mucho más que un lugar en el aula
¿Qué es realmente la inclusión educativa? No es simplemente colocar a un niño o niña con discapacidad en un aula sin los apoyos pertinentes, ni dejarlo en manos de docentes sin formación o guía.
Debemos entender que la palabra "inclusión" va más allá de la presencia física. Requiere docentes preparados para atender la diversidad y abiertos al cambio. No basta con decir que el niño está listo para una escuela regular; la institución también debe estar preparada para recibirlo. Necesitamos maestros motivados a enseñar de forma distinta y especialistas en la materia.
Mi hijo fue incluido en preescolar con una docente que tenía la intención de hacer las cosas bien, pero carecía de los conocimientos necesarios. Contaba con docentes de apoyo que debían dividir su tiempo entre demasiados estudiantes, en un aula con más de 20 niños. La inclusión debe ir acompañada de una guía adecuada para padres, docentes, personal administrativo y colaboradores. Ese fue uno de los momentos más estresantes de mi vida, porque la inclusión, mal ejecutada, estresa más de lo que apoya.
La inclusión es necesaria, pero falta mucho para que se dé de forma correcta: que las instituciones estén preparadas, los docentes dispuestos y los padres respaldados.
Recuerdo que tuve que gestionar intensamente para lograr dividir el grupo de mi hijo. Sin embargo, ahí iniciaron otras batallas: el desconocimiento de la docente sobre cómo tratar a un niño con autismo y un equipo de apoyo que solo "apoyaba" en teoría. Dar quejas sobre el comportamiento de un alumno sin un abordaje adecuado no es apoyo; es simplemente trasladar el problema de un lado a otro.
No me quejo de la inclusión, sino del mal manejo que se hace de ella. Esto genera estrés tanto en el grupo como en el niño incluido. Me frustra pensar que la inclusión es un derecho, pero no nos dan las armas necesarias para lograr que sea una realidad exitosa.


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