Más allá del "no": El arte de preguntar a nuestros hijos

 


Sabemos que nuestros hijos e hijas tienen una condición específica; los conocemos y los educamos con amor. Sin embargo, hoy me pregunto: ¿realmente sabemos cómo hablar con ellos?

Les cuento una anécdota: llevo días preguntándole a mi hijo si ya le entregaron el examen de Ciencias. Su respuesta siempre era la misma: "No". Ayer decidí cambiar la estrategia y le pregunté si ya se lo habían entregado a sus compañeros. Su respuesta fue un rotundo "Sí".

En un principio me enojé, pero luego reflexioné: nunca se lo pregunté directamente a él sobre los demás; él solo respondía con precisión a lo que yo le consultaba. Cuando tenemos un hijo dentro del espectro autista u otra condición que requiere un lenguaje directo, como padres debemos aprender a preguntar.

A veces pensamos que necesitamos un curso extenso de comunicación, cuando en realidad el reto es entender que para ellos es natural responder con exactitud, sin añadir detalles que no se han solicitado. Me queda claro que los apoyos que mi hijo necesita suelen estar en las cosas que los demás obviamos por considerarlas "lógicas". Todavía esperamos que ellos piensen como nosotros, pero eso no va a suceder.

Podemos enseñarles a identificar patrones o a indagar más, pero siempre sentimos que debemos ir un paso adelante. Y aunque lo hagamos, a veces parece que algo nos falta. Las reglas no escritas de la convivencia social y familiar son un desafío, y nuestros hijos suelen pagar las consecuencias de ese vacío. Aunque avanzamos en inclusión, siento que siempre nos queda una deuda pendiente con ellos... ese "no sé cómo decirlo".

El hecho de que el autismo sea un espectro hace que cada niño sea único, lo que nos impide aplicar la misma fórmula para todos. Hoy puedo decir que ya sé que debo preguntar de forma más específica, pero no sé qué otra lección nueva me enseñará mi hijo mañana.

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